Ortodoncia    

Bótox

La toxina botulínica (Botox) puede tener éxito en la disminución de los efectos del bruxismo. En forma extremadamente diluida (Botox), esta toxina se usa como un medicamento inyectable que debilita (parcialmente paraliza) los músculos y se ha utilizado ampliamente en procedimientos cosméticos para relajar los músculos de la cara y disminuir la aparición de arrugas.

 

Botox no fue desarrollado originalmente para uso cosmético. Fue, y continúa siendo, usado para tratar enfermedades de la espasticidad muscular como blefaroespasmo (espasmo de los párpados), estrabismo (ojos cruzados) y tortícolis (cuello torcido). El bruxismo también se puede considerar como un trastorno de la contracción repetitiva e inconsciente del músculo masetero (el músculo grande que mueve la mandíbula). En el tratamiento del bruxismo, Botox actúa para debilitar el músculo lo suficiente como para reducir los efectos del rechinar y apretar, pero no tanto como para evitar el uso adecuado del músculo.

 

El procedimiento implica aproximadamente cinco o seis inyecciones simples, relativamente indoloras en el músculo masetero. Tarda unos minutos por lado y el paciente comienza a sentir los efectos al día siguiente. Ocasionalmente, pueden aparecer algunos hematomas, pero esto es bastante raro. Las inyecciones deben repetirse más de una vez al año.

Los síntomas que pueden ser ayudados por este procedimiento incluyen:

1. Rechinar y apretar la mandíbula

2. Dolor en la mandíbula matinal

3. Dolor de la ATM

4. Tensión muscular durante todo el día

5. Migrañas desencadenadas por apretar la mandíbula

6. Dolor de cuello y rigidez provocada por apretar